miércoles, 19 de enero de 2011

Cuenta atrás.

¿Por qué Finlandia?

La verdad que fue una elección bastante improvisada. Pero tenía algo claro…

Lejos. Irme tan lejos que nadie supiera quién soy. Un lugar donde nadie te reconozca y olvidarse de las preocupaciones aunque sea sólo por un corto periodo de tiempo.

Algo que sea lo contrario. Totalmente diferente de dónde estoy ahora… Ver otras caras. Sentir la soledad de una manera distinta a la de ahora. Estar sola de verdad. Y no creerme culpable por sentirme así, ya que esta vez, no habrá gente a mi alrededor que presuponga que no tengo razón alguna para estarlo. Qué sabrán ellos… Que sabrá nadie.

Poder jugar a ser quien yo quiera. Aprender a no esconderme. A no tener esta burbuja transparente alrededor.

Y ver unos paisajes increíblemente hermosos. Tanto, que si no los toco no me los creeré de verdad. Lagos de cristal, y cielos donde predomina la noche cerrada. Y kilómetros de blanco. De un color tan impoluto que da miedo acercarte por si lo ensucias. Vivir rodeada de magia.


Y simplemente, porque ahora mismo vivo sin un norte.



:) =)

viernes, 7 de enero de 2011

Y dijimos adiós.

Y ahí estaba yo. Sumida en la penumbra, en el negro de mi habitación. Rodeada de silencio en la quietud de mi cama. Únicamente perturbada por el vaivén de mis pensamientos, que de forma irrefrenable cruzan mi mente a una velocidad de vértigo. Desde lo más nimio a lo más importante. Poco a poco, repaso el día de hoy, hasta que de forma inevitable todo acaba donde más temía.

Es tiempo de preguntas, de no respuestas, de intriga y de pensamientos callados. De ganas de saber, pero de miedo a la verdad.

Tumbada boca arriba, acosada por mis pensamientos incesantes. Intento dormir, pero tú no quieres irte. Sólo quieres quedarte y dar mil vueltas por mi mente. Cómo si tuvieras miedo de que te olvidase si no lo hicieras.

Alargo el brazo y miro la hora en el reloj de la mesilla. Las dos y veinticinco de la mañana. Vamos anda, vamos a dormir que mañana hay clase. Te veo mañana en las sombras.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Oye...

- Oye... ¿Qué ves cuando me miras?

- ...

Supongo que podría decirte que veo tu pelo moreno, corto. Tus ojos, también oscuros, que cuando me miran me hipnotizan. Que me hacen enrojecer aunque intente disimularlo con todas mis fuerzas para que no te des cuenta. Que ejercen tal magnetismo sobre mí que me impiden dejar de mirarte y que me obligan a buscarlos cuando no me están mirando.

También veo tu boca. Y tu sonrisa. Me encanta cuando sonríes. Pero hasta cuando no lo haces, me encanta. Porque sé que está ahí, aunque a veces se esconda.

Pero la mejor respuesta es, sin duda, que te veo a ti. Que veo lo que llevaba mucho tiempo buscando. Porque eres esa persona que hace tan bello mi presente, que haces que valga la pena recordarlo.


Ojalá se hubiera atrevido a decir todo eso. Pero la única respuesta que salió de ella fue una sonrisa y un simple y vergonzoso "A ti".


Y mientras ella pensaba que decir, él se quedaba absorto mirándola. Era tan perfecta… Sin duda lo que más le fascinaban era sus ojos. Esos ojos, de ese color que tanto le gustaba. Pero no era sólo eso. Es la luz que transmiten. Con sólo mirarlos ya sentía que todo iba bien. Que nada podía ir mal siempre que ella estuviera ahí.


Y lo único que sucedió fue un intercambio de sonrisas y miradas cómplices. Cómplices de algo que ninguno de los dos sabía todavía.


:) =)

viernes, 26 de noviembre de 2010

Yo...

...Escondo mi pena como todo el mundo, por eso siempre me estoy riendo.

No importa el tiempo que haga, la hora que sea, o el día del año. Siempre habrá una sonrisa en mi cara.
A pesar de ya casi haber olvidado lo que significa verdaderamente eso.
Y aunque a veces sienta que el cielo vaya a derrumbarse, sigo adelante...
aunque sea a trompicones.

O al menos, eso intento.


http://www.youtube.com/watch?v=jhUSsQ_OXzc

:) =)

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Algo sin más.

Cuando desperté aún brillaba la luna en lo alto del cielo.

¿Recuerdas cuando teníamos tantas cosas que contarnos que las palabras se atropellaban en mi boca? Me hacía tanta gracia… Yo me moría de la vergüenza, y tú te limitabas a callarme con un beso y a reír. Con esa risa tuya tan maravillosa que sólo era superada por tu sonrisa. Porque cuando sonreías, se congelaba mi mundo. Mi voz enmudecía y los sonidos se callaban. Porque tú, eras el rayo de luna que iluminaba mi camino en la oscuridad.

martes, 23 de noviembre de 2010

Canciones para nadie.

¿Sabes? Hoy pienso dejarte ver dentro de mi corazón, pero no esperes encontrar virtuosa poesía. Busca en cada uno de los recovecos, debajo del suelo y encima del techo. Y si encuentras algo que no te guste, llévatelo por favor. Sácalo fuera, y desentierra todas las espinas. Esas espinas impregnadas de veneno que alguien se dejó olvidadas y yo me olvidé de sacar porque no sabía cómo hacerlo.

Pero ten cuidado con los laberintos y no te pierdas, que si te quedas atrapado, no sé si podré entrar a sacarte. Y a lo mejor te tienes que quedar ahí mucho rato, y no siempre el tiempo es bueno. Hay veces que hay tempestades, de esas que duran unos minutos. Pero otras, vienen con nubes negras. Tan negras como el carbón. Y diluvios tan grandes que lo dejan todo mojado. Pero no se llevan nada. Siempre lo dejan todo como está. Por eso quiero que vengas. Para que metas un rayo de sol dentro, y que la habitación esté tan iluminada que la tristeza tenga miedo de entrar.

Y pensándolo bien, quizás a mi corazón le apetezca que te quedes. Pareces un buen inquilino, así que quizás, y si tú quieres, te renuevo el contrato a ilimitado para que te quedes todo el tiempo que quieras. Pero si algún día te vas, no olvides llevarte tu espina. Guárdala en tu habitación que yo no la quiero.



:) =)